Para combatir el cambio climático necesitamos la unión que hemos demostrado con el coronavirus

En estos últimos meses la humanidad ha experimentado cambios en la forma y desarrollo de sus actividades debido a la propagación del coronavirus (covid-19). Este virus que desde hace 20 días llegó a Colombia sin precedente alguno, ha generado medidas de aislamiento y transformaciones en nuestra sociedad que nunca habíamos visto.


Este virus ha afectado a todas las generaciones desde los más chicos hasta los abuelos, estos últimos hacen parte de la población más vulnerable que tenemos en este momento, y que debemos cuidar para evitar mayores consecuencias de salud en ellos. El impacto en cada nivel de la sociedad ha sido evidente y nuestros estilos de vida han cambiado… pero en este momento desde Sentido Verde nos queremos preguntar ¿Por qué no hemos tenido este tipo de respuesta tanto de los ciudadanos como de los gobiernos ante el cambio climático y las consecuencias que ya hemos visto?


A la fecha el cambio climático en América Latina ha afectado (Samaniego, 2009):


  • Agricultura, silvicultura y ecosistemas: modificación de la productividad del suelo; aumento del proceso de degradación por cambio de uso de suelo (causante del 40% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI); incremento en el % de desertificación; reducción de la capa forestal y aumento del número de especies en peligro. (Colombia 11%)

  • Agua: Aumento en las precipitaciones; elevación del nivel del mar y disminución de la masa glaciar.

  • Salud humana: Aumento de enfermedades como el dengue y la malaria; Incremento de los índices de morbilidad y mortalidad.

  • Asentamientos humanos, industria e infraestructura: Pérdidas económicas a causa de fenómenos meteorológicos extremos (80 millones de dólares entre 1970-2007); Mayor vulnerabilidad de asentamientos humanos afectados por fenómenos meteorológicos y migración de personas en regiones vulnerables desde lo rural a lo urbano, ahora no solo hay desplazados víctimas del conflicto armado sino también a consecuencia del cambio climático.


Pero entonces ¿Por qué no actuamos ante el cambio climático y sí, ante el COVID-19?


El COVID-19 ha tenido grandes implicaciones en el comportamiento de las personas alrededor del mundo. Debido a la creciente necesidad de tomar medidas de cuarentena y aislamiento, en la mayoría de los países se ha presentado un desorden colectivo en el abastecimiento de productos de la canasta familiar. Multitudes de personas agotan los supermercados al comprar grandes cantidades de productos alimenticios y, principalmente, de higiene, como el papel higiénico y el gel antibacterial. El problema es que este comportamiento no es el adecuado, y es producto del pánico ocasionado por la incertidumbre que genera una situación tan desconcertante como lo ha sido la pandemia del coronavirus.


Esta conducta generalizada se conoce como “comportamiento rebaño” afirma la profesora de psicología empresarial, Britta Krahn. El comportamiento rebaño se refiere al fenómeno de personas que siguen a una multitud durante un periodo dado, incluso sin considerar información individual que sugiere un curso de acción diferente (Banerjee, 1992). Como se mencionó anteriormente, esta conducta es facilitada por el pánico y ha llevado a la compra desmesurada y agotamiento de los productos del supermercado.


Por ejemplo, solo en la primera semana de marzo, las ventas en gran consumo en España subieron un 8,4% en relación al mismo periodo del año anterior. Los productos que mayores incrementos han experimentado han sido las legumbres (+31%), el arroz y la pasta (+20%), las sopas y deshidratados (+19%), las conservas (+12%), el azúcar y los edulcorantes (+11%) y los aditivos de cocina (11%) (Benito, 2020). En Colombia también se han visto los efectos de este pánico generalizado y ha ocurrido que varios negocios se quedan sin alimentos y sin productos básicos de la canasta familiar (El Tiempo, 2020). Sin embargo, se han establecido medidas de orden que han podido traer balance a esta situación, como lo es el limitar el número de personas que entran a los supermercados y la cantidad de productos que pueden comprar.


¿Qué cambios ha tenido el planeta con la cuarentena de humanos?


Durante el paso del virus por Europa, hemos evidenciado que se han repercutido negativamente los componentes tanto económico como social alrededor de todo el mundo, traduciéndose en pérdidas monetarias y de vidas humanas. Sin embargo, su presencia ha traído impactos positivos para el ambiente.


China, primer país afectado, ha reportado una reducción del 25% de niveles de dióxido de carbono (CO2) con respecto al año anterior (ELNUEVODIA.COM, 2020) y una disminución aproximada del 40% de dióxido de nitrógeno (NO2) (Mendoza, 2020).


En el norte de Italia, se ha mejorado la calidad del aire, según la Agencia Espacial Europea, el satélite Sentinel 5P ha reportado menores niveles de contaminación, principalmente por NO2.


En tercer lugar, se encuentra Madrid y Barcelona, en donde se ha reducido la contaminación atmosférica hasta en un 35% (NATIONAL GEOGRAPHIC ESPAÑA, 2020).


No cabe duda, el aislamiento, el cierre de fábricas y la disminución del transporte aéreo y terrestre, fueron una de las causas principales que condujeron a una mejora en la calidad del aire.


Además de esto, los ecosistemas naturales que incluye la fauna también se han visto beneficiados, los canales de Venecia se han clarificado, gracias al poco tráfico de embarcaciones, mejorando la visibilidad en los cuerpos de agua y permitiendo la llegada de cisnes y peces.


Igualmente, en Sardinia, Italia, los delfines reaparecieron y en el centro histórico de Perugia, una madre Jabalí se paseaba con sus crías (pulzo, 2020).


Este fenómeno, en donde los animales se toman las calles vacías, se ha hecho viral en todos los países afectados.


En Colombia la fauna silvestre ha aparecido en las zonas urbanas, la zarigüeya, el oso palmero y aves exóticas de humedales se han tomado ciudades como Neiva, Casanare y Bogotá respectivamente. Además, se notificó la presencia de delfines en la bahía de Cartagena, que hoy luce aguas marinas claras y con tonos verdosos (Semana SOSTENIBLE, 2020). A partir de lo anterior, se demuestra una vez más la afectación evidente que representa el ser humano en la naturaleza, ya que con su ausencia, se pudo evidenciar que los animales salen sin ningún temor a lugares que antes eran peligrosos para ellos.


¿Cuál es nuestra reflexión sobre el coronavirus y el impacto ambiental?


El virus afecta directamente nuestra salud. El impacto lo vemos inmediatamente tanto en nosotros como en nuestros familiares. La rapidez de acción no tiene precedentes. En cambio, el cambio climático actúa de forma lenta, sus impactos solo ocurren en ciertos lugares y no afecta de inmediato nuestra salud sino que es progresivo, a lo largo de los años.


Entonces el impacto no es directo, no nos afecta de inmediato y no recae en nuestros familiares. Por ende, no caemos en este momento de pánico, estrés y miedo ante la incertidumbre de la situación que se nos presenta como con el coronavirus.


Pero aquí es donde queremos decirles que el cambio climático, SI va a llegar a las ciudades y según lo que los científicos del Panel Intergubernamental de expertos de Naciones Unidas sobre cambio climático (IPCC) pronostican, si la temperatura del mundo llega a superar los 1,5°C de temperatura media, las consecuencias en todas las cadenas de la naturaleza y de la sociedad van a ser aún peores.


Es decir, con el COVID-19 por lo menos tenemos acceso a alimentos y medicamentos, pero con una crisis climática no tendremos alimentos ni agua potable. Entraremos a una verdadera situación de caos y entonces nos surge una única pregunta: ¿Cómo los gobiernos apoyarán a las personas si no se tiene la producción de los alimentos en el campo y los productos en las industrias por la falta de recursos y la destrucción de los ecosistemas naturales?


Esta es una reflexión interesante que los queremos invitar hoy, pensemos por un momento en nuestros estilos de vida, los consumos de agua y energía, la generación de residuos ¿Separamos? ¿Apagamos la luz cuando no las necesitamos? ¿Cerramos la llave en la ducha o cuando te lavas las manos?


Todos nos podemos dar cuenta del impacto de la acción propia, como con el COVID-19 “Si te quedas en casa, te proteges a ti y proteges a tu familia”, esta afirmación aplica también con los impactos ambientales “Tu acción hace la diferencia”.


Por eso, los invitamos a reflexionar en este periodo de cuarentena, aprovechemos este respiro que el planeta está teniendo y volvamos a trabajar siendo sostenibles en los hogares, oficinas y en cualquier lugar donde nos encontremos.


Aquí estaremos en Sentido Verde, para que cuando retornes a tus funciones normales, nos preguntes sobre las formas de impactar positivamente al planeta y evitar que la crisis climática llegue más pronto de lo que se predice.


EQUIPO SENTIDO VERDE


Referencias bibliográficas



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