Comportamiento Pro-ambiental

¿Por qué las personas se comportan como lo hacen?


Hay un sinnúmero de variables personales y sociales que influyen y definen la manera en la que las personas pueden comportarse. Las acciones de un individuo no pueden ser entendidas como “decisiones lógicas” si no se reconoce la incidencia de todos estos factores en la manera en la que él mismo se comporta. Además, estas variables o factores denominados sociales pueden cambiar según el entorno específico en el que se encuentre la persona dado que estos factores se encuentran relacionados con normas o valores organizacionales, la cultura, la religión, etc. Así pues, el comportamiento de una persona se explica desde la interacción entre una serie de factores personales y sociales (de un contexto específico) que llevan al sujeto a comportarse de una manera u otra.



¿Qué hace que las personas de una organización cambien su comportamiento?


Si ya tenemos claro que es aquella interacción entre factores personales-cognitivos y factores sociales la que explica los modos de comportarse de las personas, podemos afirmar que los cambios de comportamiento se pueden explicar desde el cambio de estas variables. Si alteramos o incidimos en las variables que definen el comportamiento lo lógico es que el comportamiento (que se daba por la interacción de las mismas variables) cambie o se vea alterado. No obstante, uno de los factores más problemáticos para los psicólogos y profesionales interesados en el cambio de comportamientos es la formación de hábitos y patrones de conducta. Después de comportarse de una manera específica en un determinado contexto repetidas veces se suelen crear atajos cognitivos para facilitar el comportamiento (si estoy en x lugar me comporto de y manera). Estos atajos son los causantes la formación de los denominados hábitos de comportamiento; el individuo se acostumbra a comportarse de determinada manera y tiende a mantener determinada conducta, aunque cambien factores contextuales o personales. Surge entonces la siguiente incógnita:

¿Cómo podemos cambiar los patrones de comportamiento de las personas?


Bamberg (2013) ideó un modelo de intervención para el cambio de comportamientos denominado The stage model of self-regulated behavioural change. Según este modelo, las personas pueden caer en una de cuatro etapas de cambio de comportamiento, predecisión, preacción, acción o postacción. Cada etapa se caracteriza por una serie de variables que impiden el comportamiento efectivo (o repetición del comportamiento) y por tener métodos de intervención diferentes para poder avanzar a la siguiente etapa. La etapa de predecisión se reconoce por la ausencia de conocimiento acerca de la necesidad de cambiar la conducta, las personas que se encuentran en esta etapa no saben que sus conductas requieren de un cambio.

Esta etapa suele ser considerada como la primera de todas, y la manera en la que se suelen intervenir a las personas que están en esta etapa es mediante campañas o intervenciones de carácter informativo en las que se exponga por qué debe haber un cambio de comportamiento y se muestre cómo un cambio conductual les trae consecuencias positivas. La etapa de preacción se caracteriza porque, si bien hay reconocimiento de la necesidad de cambio, se desconocen las maneras o alternativas de conducta. Las personas ya saben que deben cambiar de conducta, sin embargo, no tienen el conocimiento acerca del cómo hacerlo. Las intervenciones en esta etapa deben estar centradas en la comunicación de formas de comportamiento alternativas y deseables, mostrar diferentes posibilidades de conducta y cómo llevarlas a cabo. La etapa deacción se trata de un proceso de planeación cognitiva (proceso personal) en el que la persona idee un plan de acción aterrizándolo a su contexto específico y la posterior ejecución de dicho plan de acción.

Las intervenciones en esta etapa se enfocan en mostrar cómo comportarse ante posibles complicaciones o problemas que se presenten en la acción deseada con el objetivo de que el individuo sea capaz de, por si mismo, encontrar solución a las posibles eventualidades que impidan realizar la acción. Por último, la etapa de postacción se encuentra definida por la percepción de la persona acerca de la viabilidad de repetir la acción, si la persona considera que la acción es complicada, riesgosa o contra productiva es posible que no se repita. Así pues, en esta última etapa incide un gran número de factores sociales y contextuales como la normativa organizacional, la presión social y posibles restricciones físicas del lugar del lugar en el que se encuentre la persona.



¿Cómo cambiar hábitos desde la organización?


Si bien gran parte del trabajo de cambio conductual y formación de hábitos es un proceso que se trabaja desde la parte cognitiva-personal, las organizaciones pueden facilitar estos procesos. Como ya se mencionó anteriormente, muchas de las variables que inciden en el llevar a cabo un comportamiento son de carácter social-contextual. Desde la organización se pueden establecer pautas de comunicación, facilitar la conducta (haciendo cambios en el lugar de trabajo) y, a largo plazo, reestableciendo la cultura organizacional. Del mismo modo, desde la organización se puede hacer seguimiento a las conductas de los empleados con el objetivo de impedir el recaer en patrones de comportamiento indeseados.


Juan Diego Córdoba Berrio

Practicante de Psicología en Sentido Verde

Universidad de los Andes

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